jueves, 2 de abril de 2026

Entre subsidios e ingresos insuficientes

 Actualidad



Entre la línea del subsidio y la factura del supermercado: RSH, recaudación y el bolsillo de la clase media chilena


Por Gustavo Paredes V.

*Reportaje de análisis socioeconómico | Chile, 2026*


En Chile, el bienestar económico de millones de hogares ya no se mide solo por lo que ganan, sino por lo que logran conservar después de pagar impuestos, arriendo, salud y la canasta básica. Mientras el Estado calibra su red de protección social a través del **Registro Social de Hogares (RSH)**, la recaudación fiscal mantiene niveles históricamente altos y la inflación ha erosionado de forma sostenida el poder adquisitivo de la ciudadanía. Pero, ¿quién paga realmente el costo de esta ecuación? Los indicadores macroeconómicos, los estudios académicos y los reportes de hogares apuntan a un segmento cada vez más visible en su silenciosa posición social: la **clase media vulnerable**, atrapada entre la exclusión de los subsidios y la presión tributaria indirecta.



 ¿Qué es el Registro Social de Hogares y para qué sirve?


El RSH es la herramienta oficial del Ministerio de Desarrollo Social y Familia que reemplazó en 2015 a la antigua Ficha de Protección Social. Su propósito no es medir pobreza de manera absoluta, sino **caracterizar la situación socioeconómica de los hogares** para focalizar políticas públicas: subsidios de agua, luz, transporte, salud (Fonasa), becas estudiantiles, bonos, programas de vivienda y apoyo a la primera infancia.


A diferencia de un indicador puramente monetario, el RSH cruza variables como ingresos declarados y estimados, composición familiar, condiciones de la vivienda, nivel educativo, discapacidad y acceso a activos. Con ello, asigna un puntaje que ubica a los hogares en deciles de vulnerabilidad. Quien queda por debajo de un umbral accede a beneficios; quien lo supera, queda fuera.


**El problema estructural:** el puntaje se actualiza con ciclos lentos y umbrales que no siempre reflejan la dinámica del costo de vida. Muchos hogares que hace cinco años eran considerados "vulnerables" mantienen su clasificación, aunque sus gastos se hayan disparado, sus salarios reales hayan caído y su margen de ahorro se haya evaporado. El RSH, diseñado para proteger, termina dejando en un limbo a quienes ya no son pobres extremos, pero tampoco gozan de estabilidad económica.


El nuevo gobierno y su lapidaria constatación de la situación nacional…


"Chile está quebrado": ¿Realidad económica o relato político? Análisis crítico de la afirmación de Kast


 La frase y su contexto


El presidente José Antonio Kast ha declarado públicamente que *"Chile está quebrado y no tiene recursos para bienestar social"*. Esta afirmación, contundente y cargada de dramatismo, ha generado un intenso debate en el espacio público. Pero, ¿responde a la evidencia económica disponible o constituye una construcción retórica con fines políticos?


Para responder con rigor, es necesario separar la **percepción** de la **realidad fiscal**, y examinar los datos que describen la situación de las finanzas públicas chilenas en 2026

 Los datos: ¿Qué dicen las cifras oficiales?


1. Deuda pública: ¿"Quiebra" o nivel manejable?


- La deuda bruta del gobierno central se sitúa en **41,7% del PIB**, según datos de la Dirección de Presupuestos (Dipres).

- Este nivel está **por debajo del umbral de prudencia fiscal del 45%** que el propio Estado chileno, en gobiernos anteriores se ha fijado, y muy lejos de los niveles de países desarrollados: Estados Unidos supera el 120% del PIB, Francia el 117%, y el promedio de la OCDE ronda el 110%.

- La estabilidad de este ratio en los últimos años refleja que, si bien la deuda ha crecido en términos nominales, el PIB nominal también lo ha hecho, moderando su peso relativo.


**Conclusión parcial sobre la falacia:** Chile no está "quebrado" en términos de solvencia. Su nivel de endeudamiento es moderado y sostenible según estándares internacionales.


2. Déficit fiscal: ¿Descontrol o desafío gestionable?


- El déficit estructural de 2025 cerró en **3,55-3,6% del PIB**, superando la meta original de 1,1% (fuentes indicadas al final).

- Este incumplimiento se explica principalmente por **errores en la proyección de ingresos tributarios no mineros** y por menores transferencias de Codelco, no por un "gasto desbocado".

- El Consejo Fiscal Autónomo (CFA) ha recomendado converger hacia el equilibrio estructural en el mediano plazo, pero no ha declarado una crisis de sostenibilidad.


**Conclusión parcial del déficit fiscal:** Existe un desajuste fiscal que requiere corrección, pero no una emergencia que justifique la narrativa de "quiebra".


 3. Recaudación tributaria: El verdadero cuello de botella


- Chile recauda aproximadamente **21-27% de su PIB en impuestos**, una de las tasas más bajas de la OCDE, donde el promedio supera el 34% y países como Francia o Finlandia alcanzan el 50-57%.

- Esto implica que el Estado chileno dispone de **menos recursos per cápita** para financiar salud, educación, pensiones y protección social que sus pares desarrollados.

- La OCDE ha señalado explícitamente que "los ingresos fiscales, de tan solo 21% del PIB, son insuficientes para cubrir las demandas sociales y preservar la inversión pública necesaria".


**Conclusión clave:** El problema no es que "no haya recursos", sino que el sistema tributario chileno recoge proporcionalmente menos que otros países con niveles similares de desarrollo.


 Análisis crítico: ¿Por qué afirmar que "Chile está quebrado"?


1. Una narrativa con fines políticos


La afirmación de Kast cumple varias funciones estratégicas:


- **Justificar ajustes**: 

Al presentar las cuentas públicas como "en quiebra", se legitiman recortes de gasto sin necesidad de debatir alternativas como aumentar la recaudación progresiva.

- **Deslegitimar políticas previas**:

La frase construye una "herencia tóxica" que responsabiliza al gobierno anterior, desplazando la atención de las propias propuestas.

- **Reconfigurar expectativas**: 

Al instalar la idea de escasez absoluta, se reduce la presión ciudadana por ampliar derechos sociales.


2. Omisiones relevantes en el relato.


La afirmación omite deliberadamente aspectos clave:


- **Chile mantiene grado de inversión** y acceso a mercados internacionales de crédito a tasas competitivas, lo que sería imposible si realmente estuviera "quebrado".

- **Existen márgenes de maniobra**: Reformas tributarias focalizadas, combate a la elusión, revisión de exenciones (estimadas en ~1% del PIB) y mejoramiento de la eficiencia del gasto podrían generar recursos adicionales sin recortar protección social.

- **El gasto social ya es limitado**:

Cómo se dijo anteriormente, Chile está entre los países de la OCDE con menor gasto público en protección social como porcentaje del PIB. Decir que "no hay recursos" ignora que la prioridad política —no la imposibilidad técnica— define la asignación presupuestaria.


 3. El riesgo de la profecía autocumplida


Declarar que "no hay recursos para bienestar social" puede convertirse en una profecía autocumplida:


- Si se recorta inversión en salud preventiva, educación temprana o programas de empleo, se deteriora el capital humano y se reduce el potencial de crecimiento futuro.

- La erosión de la cohesión social aumenta la conflictividad, lo que a su vez desincentiva la inversión privada.

- La pérdida de confianza en la capacidad del Estado para proteger a la ciudadanía debilita el contrato social y alimenta la polarización.


 Una mirada alternativa: 

Recursos sí hay, pero se requiere voluntad política


La evidencia disponible permite afirmar con fundamento que:


✅ **Chile no está quebrado**: Sus indicadores de deuda y acceso a financiamiento son sólidos en comparación regional e internacional.


✅ **Existen recursos potenciales**: Una reforma tributaria progresiva, la eliminación de exenciones injustificadas y una mejor focalización del gasto podrían liberar entre 2 y 4 puntos porcentuales del PIB para políticas sociales.


✅ **La prioridad es política, no técnica**: La decisión de no aumentar la recaudación o de recortar gasto social refleja una opción ideológica, no una restricción económica ineludible.


✅ **El verdadero desafío es distributivo**: Chile puede financiar un piso básico de bienestar para toda su ciudadanía; la pregunta es si está dispuesto a hacerlo mediante un sistema tributario más justo y un Estado más eficiente.


La recaudación fiscal en contexto:

¿quién sostiene la caja común?



 Chile ha registrado en los últimos años niveles de recaudación tributaria cercanos al **21-22% del PIB**, con picos en períodos de alta actividad económica y ajustes pospandemia. Según la Dirección de Presupuestos (DIPRES) y el Servicio de Impuestos Internos (SII), gran parte de esta recaudación proviene de **impuestos indirectos**, especialmente el IVA del 19%, pero también de impuestos a combustibles, timbres y estampillas, y derechos de importación.


Aunque las reformas tributarias recientes han buscado ampliar la base impositiva y gravar con mayor progresividad a rentas altas y patrimonios concentrados, la estructura del sistema sigue siendo **marcadamente regresiva en la práctica**: el IVA y otros impuestos al consumo representan más del 50% de la recaudación corriente. Esto implica que, proporcionalmente, los hogares de menores y medianos ingresos financian una porción mayor de la caja fiscal que los deciles altos, ya que destinan la mayor parte de su ingreso al consumo diario.


El Estado recauda más, sí. Pero la pregunta es: **¿con qué bolsillo?**


 📉 La pérdida del poder adquisitivo: la crisis silenciosa…


Tras el choque inflacionario de 2022-2023, que llevó la variación del IPC a cifras no vistas en tres décadas (superando el 12% anual en su punto máximo), Chile logró contener la tendencia general gracias a una política monetaria restrictiva. Sin embargo, la **inflación subyacente y la rigidez de precios clave** (alimentos frescos, arriendos, salud privada, educación y servicios básicos) mantuvieron una presión sostenida sobre los hogares.


Los salarios, por su parte, no han crecido al mismo ritmo. Datos del INE, encuestas del Centro de Estudios Públicos (CEP) y reportes del Banco Central muestran que el **ingreso real de los deciles medios y bajos se estancó o retrocedió en términos reales** durante el ciclo 2022-2025. El resultado es un fenómeno que economistas y sociólogos denominan "efecto tijera": más trabajo, más gastos fijos, menos margen para ahorro, imprevistos o movilidad social.


La pérdida de poder adquisitivo no es solo un número macroeconómico. Es la decisión de postergar una reparación dental, cambiar de marca en el supermercado, posponer un trámite de vivienda o asumir créditos de consumo con tasas que duplican la inflación. Es la sensación cotidiana de **correr para quedarse en el mismo lugar**.


 El segmento más perjudicado: la clase media vulnerable


¿A quién golpea con mayor fuerza la convergencia entre RSH, recaudación y erosión del poder adquisitivo? La evidencia apunta con claridad a la **clase media vulnerable** (deciles 3, 4, 5 y parte del 6 de la distribución de ingresos).


Este grupo enfrenta una triple presión:


1. **Exclusión focalizada:** sus puntajes en el RSH los ubican por encima de los umbrales de vulnerabilidad extrema, por lo que no acceden a la mayoría de los subsidios directos. Sin embargo, sus ingresos son insuficientes para absorber shocks de precios sin endeudamiento o precarización laboral.

2. **Carga tributaria regresiva:** destinan entre el 65% y 80% de su gasto al consumo esencial, lo que los expone de manera desproporcionada al IVA y otros impuestos indirectos. A diferencia de los deciles altos, no pueden compensar esta presión con activos financieros o diversificación de ingresos.

3. **Falta de red de contención:** no cuentan con el colchón patrimonial de los estratos superiores, ni con la cobertura ampliada de los programas sociales de los deciles más bajos. Cualquier imprevisto (enfermedad, despido, alza de arriendo o reparación del hogar) los empuja rápidamente hacia el sobreendeudamiento.


Estudios del Observatorio Social de la Universidad Alberto Hurtado, informes de la CEP y análisis de la Fundación Sol han documentado cómo este segmento es el más sensible a la inflación de alimentos y vivienda, y el que reporta mayor deterioro en su **calidad de vida subjetiva** y expectativas de movilidad social. Sociólogos lo denominan la **"trampa de la clase media"**: trabajan, pagan impuestos, consumen, pero no avanzan. Y, en muchos casos, retroceden.


Conclusión: 

Entre la retórica y la responsabilidad


Afirmar que "Chile está quebrado y no tiene recursos para bienestar social" es, en el mejor de los casos, una simplificación peligrosa; en el peor, una manipulación del debate público. Los datos muestran una situación fiscal desafiante, sí, pero lejos de la catástrofe que sugiere la frase.


El verdadero debate no es si hay o no recursos, sino **cómo se generan, cómo se asignan y para quién se destinan**. Un país que recauda menos del 27% de su PIB en impuestos difícilmente podrá financiar un Estado de bienestar robusto sin reformas estructurales. Pero eso es una decisión política, no un destino económico.


La responsabilidad de quienes gobiernan —y de quienes los fiscalizan— es informar con precisión, proponer con transparencia y actuar con coherencia. Porque en democracia, las palabras no solo describen la realidad: también la construyen. Y cuando se habla de "quiebra" donde hay márgenes de acción, se corre el riesgo de cerrar puertas que, con voluntad colectiva, podrían estar abiertas.


 Reflexión final: indicadores, impuestos y cohesión social


El Registro Social de Hogares es una herramienta necesaria, pero insuficiente si no se actualiza con la realidad económica de los hogares. La recaudación fiscal, aunque récord, refleja un sistema que sigue descansando en el consumo y no en la redistribución progresiva. Y la pérdida de poder adquisitivo no es un fenómeno cíclico pasajero: es un síntoma de desequilibrios estructurales que requieren ajustes de política, no solo comunicacionales.


Revisar y modernizar los umbrales del RSH, aliviar la presión tributaria indirecta sobre la canasta básica, fortalecer el salario mínimo real con cláusulas de ajuste automático y ampliar la protección social para la clase media vulnerable no son medidas técnicas aisladas. Son pilares de cohesión social. Porque un país no se mide solo por lo que recauda, ni por la precisión de sus indicadores. Se mide por lo que deja en el bolsillo, en la mesa y en la tranquilidad de quienes más trabajan y menos margen tienen para errar.


En consecuencia, por lo demostrado inicialmente por el gobierno de Kast, la prioridad no es solucionar los problemas sociales estructurales, sino que el objetivo primario de la administración entrante, es fortalecer el ingreso en la tasa de ganancias empresariales, vía impositiva e inflacionaria y mantener un ajuste fiscal en desmedro de las clases medias y bajas que finalmente pagarán los costos de la crisis estructural del capitalismo y de la guerra imperialista que pretende revitalizar el neoliberalismo, modelo fracasado socialmente.


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📊 **Nota metodológica:**  

Este reportaje se basa en información pública disponible hasta 2025-2026, incluyendo datos del INE, DIPRES, SII, Banco Central de Chile, encuestas CEP, informes del Observatorio Social UAH y análisis académicos sobre focalización, estructura tributaria y dinámica d

el ingreso real. Para cifras exactas y actualizadas, se recomienda consultar los informes oficiales trimestrales de las instituciones mencionadas.